Dicen que en 1971 se instaló en un restaurante de la Universidad de Stanford la primera máquina de videojuegos Arcade.

Ese cajón azul con pantalla, palanquitas y botones. ¿Os acordáis? Tenía diferentes nombres. Arcade, máquina recreativa o Galaxy Game. Con la desconfianza a cuestas, los estudiantes insertaban sus monedas para controlar un cohete que disparaba puntos blancos a otra nave espacial. Sí, jeje, Arcade nos tenía absortos, admitámoslo.

De aquella época a la actualidad, las máquinas de videojuegos como Arcade han evolucionado. Cambiando de tamaño, monitores y colores. Hasta llegar a poder jugar clásicos como Sunset Riders con cuatro jugadores a la vez.

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Obsesión por las maquinitas

La época dorada de estas maquinitas cogió desde principios de los 80 hasta finales de los 90. Donde muchas tiendas o centros comerciales tenía al menos una.

Desaparecieron prácticamente a inicios del siglo XXI por motivos varios. El auge de los lugares donde se alquilaban por horas las consolas de videojuegos y, lógicamente, la llegada en masa de las máquinas de videojuegos en los hogares.

No obstante, los nostálgicos no dejaron que se perdieran en el abismo. Así como ha pasado con otros tantos inventos de la humanidad. Los fanáticos tienen en casa maquinitas que les devuelven su época en la escuela, cuando ahorraban dinero para poder jugar a las Arcade con su juego favorito.

Las primeras máquinas eran estilo mesa coctelera. Tenían juegos muy básicos como Space Invaders y Pac-Man. ¡¡Qué grandes juegos!! Con el paso del tiempo evolucionaron, como toda la tecnología lo ha ido haciendo. Y desarrollaron juegos con mejores gráficos, como Out Run. En él se conducía un deportivo rojo acompañado de una chica rubia.

Su fabricación

Aunque ahora no son tan populares, se siguen fabricando para los nostálgicos y coleccionistas. Además de algunas tiendas o almacenes geek.

En Bogotá, por ejemplo, hay uno de los fabricantes. Allí Julio tiene la empresa que inició hace ocho años. Teniendo como ejemplo a seguir, la que su padre fundó hace unos cuantos años. Julio y sus hermanos eran los “beta testers”. Los probadores de las Arcade que su padre fabricaba.

Actualmente las hace a la medida del cliente. Y según el tipo que desee como buen fabricante. Según el hardware el arcade puede ser Neo Geo, CPS, Naomi, Atomiswave, System 16, etc.

Le piden máquinas con juegos como Mortal Kombat y King of Fighters o Pac-Man e Space Invaders. Es decir, los clásicos juegos arcade más populares entre los fanáticos y nostálgicos.

¿Y qué dicen de su regreso?

Sin duda su regreso tiene que ver con las personas que de niños vivieron esa época de Arcade. Y que por alguna razón, ahora ya de adultos, tienen el poder adquisitivo para poder comprarlas. Ese sentimiento nostálgico por un lado, y tener los recursos económicos por el otro, hacen que exista ese renacimiento no masivo, pero notorio.

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Las Arcade como iniciativa social

Como hemos dicho, las máquinas de arcade tuvieron su época de magnitud hace décadas. Gracias a las personas que la vivieron y a los que aún usan su tiempo, y sobre todo su dinero, en mantener las icónicas reliquias de la historia del videojuego que ahora forman parte de la actualidad.

Curiosamente, no se trata únicamente de una afición compartida por personas y comunidades. Las máquinas de arcade están siendo, también, una forma de ayudar económicamente a las personas más desfavorecidas.

Atención, porque nos parece un dato curioso y muy enriquecedor. Emocional cuanto menos, y muy humano. Desde hace algunos años, existen algunas iniciativas y asociaciones que, en lugar de recurrir a las típicas mesas y huchas que suelen utilizarse para que hacer donaciones a un colectivo o una causa social o medioambiental, éstas instalan máquinas recreativas. Pero aunque visualmente tengan la forma de un arcade clásico, y su funcionalidad sea exactamente la misma, es decir, jugar, en lugar del típico monedero lo que habrá será un depósito de donaciones.

La idea original

La idea original fue de Charity Arcade. La verdad es que es bastante reciente, y nació en Suecia de la mano de la Cruz Roja sueca. junto con los aeropuertos suecos Swedavia. Lugares donde son un núcleo potencial de «monedas no deseadas». Es decir, monedas que habitualmente nos sobran después de viajar a un país extranjero y que no las queremos porque son pocas y no les daremos uso.

Las máquinas de arcade originales

Los monitores CTR están en peligro de extinción. Las modas nostálgicas no son nuevas de ahora. Y si nos enfocamos en el sector de los videojuegos, siempre ha estado muy vivo el recuerdo. Tanto es así, que los clásicos nunca han acabado de morir.

Hablemos del intento de prolongar la vida de arcade. Aunque esto se vuelve cada vez más complicado debido a que las piezas van dejándose de fabricar y de estar disponibles.

Por lo menos si hablamos de mantener todos los elementos y piezas de una máquina de arcade original, claro. Y para que sea lo más auténtica posible. En este caso, el monitor sí es una pieza clave al ser lo que determina la calidad imagen en última instancia.

Para que nos hagamos una idea. No nos vamos a percatar si la fuente, o incluso si el arnés Jamma es nuevo. Pero poner un monitor nuevo en vez de uno antiguo, como los de antes, sí puede darnos una sensación distinta a la hora de usarla. Y las sensaciones en estos casos, se atribuyen a los recuerdos de los nostálgicos a la hora de jugar como lo hacían, lo hacíamos, cuando éramos unos enanos. 😉

 

Máquinas Arcade. Vuelve la nostalgia retro
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