Cómo ahorrar energía en la oficina con medidas sostenibles y equipos eficientes

Descubre cómo reducir el consumo energético en tu oficina de forma realista y sostenible. Aprende a optimizar equipos informáticos, hábitos y configuraciones basándote en experiencia práctica en entornos empresariales. Una guía clara para ahorrar energía sin perder confort ni productividad.

Redactado por Miguel R. Actualizado: 19/02/2026
Cómo ahorrar energía en la oficina con medidas sostenibles y equipos eficientes
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Ahorrar energía en la oficina no consiste en “gastar menos a cualquier precio”, sino en gestionar mejor los recursos, reducir consumos innecesarios y utilizar equipos eficientes sin afectar al trabajo diario. En oficinas pequeñas y medianas, donde cada decisión tiene un impacto directo en costes y operativa, el ahorro energético es una oportunidad real de mejora.

Este artículo explica cómo reducir el consumo energético en oficinas de forma práctica y sostenible, basándose en experiencia directa en entornos reales, especialmente en la gestión de parques informáticos empresariales y equipos profesionales.

Qué es el ahorro energético en una oficina y dónde se concentra el consumo

El ahorro energético en una oficina es el conjunto de medidas técnicas y organizativas destinadas a reducir el consumo eléctrico sin poner en riesgo el confort ni la productividad. Se trata de entender dónde se consume la energía y actuar sobre esos puntos.

En una oficina tipo, el consumo eléctrico suele concentrarse principalmente en tres áreas: climatización, equipos informáticos y tecnológicos, e iluminación. La climatización representa habitualmente el mayor porcentaje, con rangos aproximados entre el 40 % y el 50 % del consumo total anual. Los equipos informáticos y tecnológicos (ordenadores, monitores, servidores pequeños o impresoras) suelen situarse entre el 25 % y el 35 %. La iluminación completa el reparto con valores habituales del 15 % al 25 %, dependiendo del tipo de luminarias y horarios.

Beneficios de reducir el consumo energético en una oficina

Tal y como indican asociaciones como el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), reducir el consumo energético aporta una serie de beneficios que van más allá de la factura eléctrica. En pymes y oficinas profesionales, los ahorros habituales tras aplicar medidas básicas suelen situarse, de forma realista, en rangos del 15 % al 30 % anual, sin inversiones estructurales importantes.

Estos beneficios se basan en casos habituales observados en clientes empresariales, donde pequeños cambios sostenidos generan mejoras acumuladas en costes, confort y control operativo.

Ahorro económico y control del gasto

El impacto económico es el más inmediato. En una oficina de 20 puestos con ordenadores de sobremesa antiguos, monitores sin gestión de energía y equipos encendidos fuera de horario, el gasto eléctrico anual asociado al área IT puede superar fácilmente los 2.000 €.

Tras optimizar la configuración energética, sustituir algunos equipos por modelos reacondicionados más eficientes y aplicar políticas de apagado real, se han observado reducciones de consumo cercanas al 25 %, con ahorros anuales de varios cientos de euros.

Puesto de trabajo eficiente y confortable en oficina

Mejora del confort y la productividad

Una gestión eficiente de la energía mejora directamente el entorno de trabajo. Equipos mal configurados generan exceso de calor, ruido innecesario y mayor fatiga visual, especialmente en oficinas con muchos puestos concentrados.

En entornos corporativos donde se han ajustado correctamente brillo de monitores, temperaturas de trabajo y ventilación de equipos, se reduce la sensación de cansancio térmico y visual. En oficinas donde esto no se hace, es habitual detectar quejas de rendimiento sin que se relacione con el consumo energético mal gestionado.

Reducción del impacto ambiental y refuerzo de la sostenibilidad

Cada kWh consumido tiene un impacto ambiental asociado. Reducir el consumo eléctrico de una oficina implica reducir de forma directa su huella de carbono.

La sostenibilidad real en oficina se mide en kWh ahorrados año a año. Es una reducción cuantificable, trazable y alineada con una gestión responsable de los recursos, especialmente cuando se apuesta por equipos eficientes y reacondicionados.

Criterios de sostenibilidad para una oficina eficiente

Antes de aplicar medidas concretas, una oficina eficiente necesita criterios claros de decisión. La sostenibilidad es un enfoque técnico alineado con prácticas reales del sector IT profesional.

Estos criterios sirven como marco para priorizar acciones que tengan un impacto real y evitar gastos futuros innecesarios.

Qué medir y por qué es importante

No se puede ahorrar lo que no se mide. En oficinas, las métricas más útiles son el consumo eléctrico por puesto de trabajo, el consumo fuera del horario laboral y el consumo por tipo de equipo.

Estas variables pueden medirse con herramientas sencillas: contadores parciales, informes de la comercializadora eléctrica o regletas inteligentes en zonas críticas. En la práctica, identificar consumos nocturnos o de fin de semana suele revelar ineficiencias ocultas que explican buena parte de la factura.

Cómo elegir equipos con menor impacto energético

Elegir equipos eficientes no significa comprar siempre lo último. Los criterios técnicos clave son el consumo en reposo, la eficiencia real en uso, la edad del hardware y la calidad de sus componentes.

Desde la experiencia de Miguel R. en reacondicionado profesional, un equipo empresarial reacondicionado de gama profesional, bien dimensionado y correctamente configurado, suele ser más eficiente y estable que un equipo nuevo de gama básica con peor gestión energética.

El papel de los hábitos en el consumo energético

Los hábitos diarios influyen más de lo que parece. En oficinas es habitual encontrar monitores encendidos todo el día sin uso, ordenadores que nunca se apagan o impresoras siempre activas “por si acaso”.

Estos comportamientos generan un desperdicio energético constante. Cambiar hábitos no requiere tecnología avanzada, sino criterios claros y coherencia operativa.

Eficiencia energética en los equipos informáticos de oficina

La eficiencia energética en los equipos informáticos es uno de los pilares para reducir el consumo eléctrico en una oficina. Ordenadores, monitores, impresoras y servidores permanecen encendidos durante muchas horas al día, por lo que pequeñas mejoras pueden traducirse en un ahorro significativo a final de año. 

A continuación, detallamos una serie de recomendaciones prácticas y medidas concretas que te ayudarán a optimizar la eficiencia energética de los equipos informáticos en la oficina, reduciendo costes sin comprometer el rendimiento ni la productividad.

Comparativa de equipos informáticos según consumo energético

Configuración de ahorro de energía en ordenadores y monitores

Una configuración correcta marca la diferencia. En entornos profesionales se recomiendan tiempos de suspensión automática de 10 a 15 minutos para monitores y 20 a 30 minutos para equipos, según el tipo de trabajo.

El brillo del monitor debe ajustarse al entorno real de iluminación, evitando niveles máximos constantes. El apagado automático fuera del horario laboral es una de las medidas con mayor impacto y menor coste.

Tipos de equipos y diferencias reales de consumo

En uso diario, un portátil profesional suele consumir significativamente menos que un sobremesa tradicional. Los equipos antiguos, especialmente anteriores a 2015, presentan consumos muy superiores incluso en reposo.

Los ordenadores reacondicionados para oficinas más recientes, correctamente revisados, muestran consumos estables y previsibles, lo que facilita el control energético frente a equipos heterogéneos y sin mantenimiento.

Gestión del encendido, apagado y suspensión

Uno de los errores más habituales es confiar en la suspensión sin verificar su funcionamiento. En muchas oficinas, los equipos “suspendidos” siguen consumiendo por configuraciones incorrectas o periféricos activos.

Las buenas prácticas validadas incluyen apagado completo fuera de horario, reinicios planificados y verificación periódica de estados reales de consumo.

Impresoras, periféricos y consumo en espera

El consumo oculto de periféricos es uno de los grandes olvidados. Impresoras, altavoces, docks y cargadores consumen energía incluso sin uso.

En oficinas auditadas es frecuente encontrar impresoras en standby permanente con consumos constantes. La solución pasa por regletas con interruptor, programación de apagado y revisión periódica de dispositivos activos.

Plan práctico para reducir el consumo energético en la oficina

Reducir el consumo energético funciona mejor cuando se aplica como un plan estructurado y progresivo, no como acciones aisladas sin seguimiento. Las medidas puntuales pueden generar pequeños ahorros, pero sin una estrategia clara es difícil mantenerlos en el tiempo

Este enfoque planificado se ha utilizado en proyectos reales en entornos empresariales sin necesidad de grandes inversiones iniciales, demostrando que la optimización comienza por la gestión, no por el gasto.

Además, un plan bien definido facilita la implicación del equipo, establece objetivos medibles y permite evaluar resultados con datos concretos. Cuando el ahorro energético se integra dentro de la cultura de la empresa, deja de ser una iniciativa puntual para convertirse en una práctica habitual que impacta directamente en la reducción de costes operativos.

Consumo en standby de impresoras y periféricos

Por dónde empezar: diagnóstico y primeras acciones

El primer paso es realizar un pequeño diagnóstico interno. No se trata de una auditoría compleja, sino de revisar configuraciones energéticas en equipos informáticos, comprobar que los planes de energía del sistema operativo están correctamente configurados y asegurar el apagado real fuera de horario. 

También es clave identificar consumos anómalos: equipos que permanecen encendidos innecesariamente, regletas sin interruptor o sistemas auxiliares funcionando sin supervisión.

Estas acciones inmediatas permiten obtener resultados visibles en pocas semanas. De hecho, en muchos entornos empresariales, solo con optimizar modos de suspensión, tiempos de inactividad y apagado automático se consiguen reducciones relevantes sin afectar a la productividad. Además, esta primera fase genera conciencia interna y prepara el terreno para medidas más estructuradas si fueran necesarias.

Otra acción recomendable en esta fase inicial es establecer un responsable interno o pequeño comité que supervise las medidas adoptadas. Cuando existe una persona encargada de revisar y coordinar, las mejoras no se diluyen con el paso del tiempo.

Cómo implantar y mantener el ahorro en el tiempo

El ahorro energético se consolida cuando se documenta y se revisa periódicamente. Establecer un registro simple de consumo mensual o trimestral permite detectar tendencias y valorar el impacto real de las medidas aplicadas. Sin medición no hay control, y sin control el ahorro termina perdiéndose.

En clientes empresariales, el seguimiento trimestral del consumo eléctrico permite detectar desviaciones y ajustar medidas sin necesidad de inversiones adicionales. Por ejemplo, un aumento inesperado puede indicar cambios en horarios, incorporación de nuevos equipos o configuraciones modificadas sin supervisión.

Además, mantener el ahorro en el tiempo implica actualizar periódicamente políticas internas: protocolos de apagado, recomendaciones de uso eficiente y revisiones técnicas básicas.

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Errores habituales que frenan el ahorro energético en oficinas

La experiencia demuestra que ciertos errores se repiten con frecuencia en muchas organizaciones. Identificarlos y evitarlos es tan importante como aplicar medidas correctas, ya que muchos intentos de ahorro fracasan no por falta de intención, sino por una ejecución inadecuada.

Reducir consumo a costa del confort

Uno de los errores más comunes es intentar reducir el consumo sacrificando el confort de los empleados. Bajar excesivamente la temperatura en invierno, subirla demasiado en verano o reducir el brillo de las pantallas hasta niveles incómodos puede parecer una medida efectiva, pero suele tener el efecto contrario a medio plazo.

En oficinas donde se forzó este enfoque, se detectó un aumento de quejas internas, menor concentración y reducción del rendimiento. El impacto en la productividad puede compensar negativamente el supuesto ahorro energético. El equilibrio es clave: eficiencia no significa incomodidad, sino optimización inteligente de recursos.

Un entorno de trabajo confortable favorece el rendimiento y la motivación. Por eso, las medidas de ahorro deben diseñarse sin comprometer la calidad del espacio laboral.

Invertir sin analizar el consumo real

Otro error frecuente es realizar inversiones en nuevos equipos o sistemas sin haber analizado previamente el consumo real y los hábitos de uso. Cambiar todo el parque informático o renovar sistemas de iluminación puede ser positivo, pero si se mantienen los mismos hábitos ineficientes, el impacto será limitado.

Se han visto casos donde la inversión no generó ahorro real porque los equipos seguían encendidos fuera de horario o mal configurados. Antes de invertir, es imprescindible entender dónde se está produciendo el mayor consumo y qué parte depende de configuraciones, uso o mantenimiento.

El orden lógico debería ser: primero optimizar lo existente, después evaluar si la sustitución tecnológica aporta un retorno real. Esta secuencia evita gastos innecesarios y maximiza el impacto de cada euro invertido.

Descuidar el consumo fuera del horario laboral

El consumo fuera de horario laboral explica una parte significativa de la factura eléctrica en muchas oficinas. Equipos informáticos, monitores, impresoras, sistemas de climatización o iluminación pueden permanecer activos durante noches y fines de semana sin necesidad.

Detectar este consumo oculto suele revelar oportunidades de ahorro inmediatas. Implementar apagados automáticos, temporizadores o protocolos de cierre puede reducir considerablemente el gasto sin afectar al funcionamiento diario.

Aunque cada dispositivo consuma poco individualmente, la suma de todos ellos puede representar un coste relevante. Corregir este aspecto suele ser una de las medidas más rápidas y rentables dentro de cualquier plan de eficiencia energética.

Errores comunes en el ahorro energético en oficinas

Si tu empresa quiere reducir consumo energético sin comprometer rendimiento, apostar por ordenadores reacondicionados profesionales de InfoComputer es una forma inteligente de ahorrar, optimizar costes y avanzar hacia una oficina más eficiente y sostenible.

Contáctanos o escríbenos en comentarios tus dudas y estaremos encantados de ayudarte.




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